Las vacaciones suelen traer cambios en la rutina de niños y adolescentes, especialmente en los horarios de sueño, la actividad física y la alimentación. Dormir más tarde, pasar más tiempo frente a las pantallas o disfrutar de algunos antojos fuera de casa es completamente normal. Sin embargo, cuando llega el regreso a clases, recuperar ciertos hábitos puede ayudar a que vuelvan a adaptarse a la rutina con mayor facilidad y enfrenten el nuevo ciclo escolar con más energía.
Recuperar la rutina de sueño.
Durante las vacaciones es común que los horarios se recorran hasta altas horas de la noche. Esto puede provocar mayor cansancio durante el día, dificultad para mantener la atención y cambios en el estado de ánimo. Un buen consejo es comenzar a ajustar el horario unos días antes del regreso a clases, adelantando la hora de dormir entre 15 y 20 minutos cada noche hasta recuperar el horario habitual.
Menos pantallas, más movimiento.
El celular, la televisión, la computadora o la tablet suelen ocupar gran parte del tiempo libre durante las vacaciones. Además de favorecer la fatiga visual, el uso de pantallas antes de dormir puede intervenir con la producción natural de melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño. Procura establecer límites en el tiempo frente a las pantallas, especialmente por la noche, y fomenta actividades al aire libre, deportes o cualquier actividad física que los mantenga en movimiento.
Regresar a una alimentación equilibrada
Después de las vacaciones también es común que aumente el consumo de alimentos ultra procesados, bebidas azucaradas o botanas. Aunque disfrutarlos de vez en cuando forma parte del equilibrio, es importante que no sean la base de la alimentación, especialmente durante la etapa de crecimiento y desarrollo.
Una alimentación variada, rica en frutas, verduras, proteínas, cereales integrales y grasas saludables suele cubrir gran parte de los requerimientos nutricionales de niños y adolescentes. Sin embargo, en algunos casos puede ser útil complementar la alimentación con vitaminas y minerales, siempre bajo la orientación de un profesional de la salud.
En mi práctica con pacientes pediátricos, cuando existe una necesidad específica, suelo considerar vitaminas del complejo B y magnesio como parte de una estrategia integral. Las vitaminas del complejo B participan en el metabolismo energético normal y el magnesio contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y muscular, por lo que pueden ser buenos aliados para acompañar el regreso a clases, siempre que su uso sea individualizado.
Y recuerda que el objetivo es recuperar hábitos que ayuden a tus hijos a disfrutar esta nueva etapa con bienestar y entusiasmo.